viernes, 21 de diciembre de 2012

Testimonios: Antonia Vergara

Durante el año 2012, se sumaron nuevos profesores al preuniversitario. Dentro de éstos, se encuentra Antonia, que realizó clases de Historia Universal junto con Pablo Hernández.

Siempre responsable y con buena disponibilidad. Sus entretenidas clases, con diversos incentivos dirigidos a los alumnos, hacían la enseñanza de la Historia algo lúdico y entretenido.

Aquí su testimonio:

2011. Año de disturbios. Tiempo de manifestaciones, de protestas. Barricadas, bombas lacrimógenas, gritos. Angustia, impotencia, rabia. Y también indiferencia. ¿Qué puedo hacer yo? 

2012. Año de propuestas, tiempo de respuestas. Cambios de actitud. Cuadernos, ejercicios, clases. Como si el mundo me hubiese reclamado personalmente que participara del problema, que me hiciera parte de la solución…. 

Empezó como una necesidad, de no quedarme con los brazos cruzados ante la realidad nacional. Rápidamente se convirtió en un sentido de vida. Las clases pasaron a ser mis momentos más queridos de la semana. Entrar a la sala, ver las caras de los alumnos, darme cuenta de que son secos, que tienen una fuerza de voluntad impresionante, que sólo les falta que alguien les diga que sí se la pueden, que confíen en sus capacidades y que se esfuercen… 

Quizás uno de los grandes defectos que tiene la enseñanza es que no estimula. Pocos profesores logran cautivar a sus alumnos. Se reclama calidad. ¿No debería mejor reclamarse pasión en la educación? En el Preuniversitario Padre Hurtado justamente vi eso: un grupo de estudiantes jugándosela por ayudar y apoyar a otros a cumplir sus metas, como entrenadores, convencidos de que está en sus manos contribuir al cambio. Y me convencí de que es lo que se necesita. 

Tal vez, más que no existir acceso a la educación, o una educación de calidad, las verdaderas barreras a ésta sean psicológicas. Tal vez el problema redunda en esa carencia de auto confianza que hace que el escolar no se interese por las materias, carencia que sin duda implica la otra cara de la moneda (los miles de potenciales profesores). 

 ¿Qué puedo hacer yo?